La música sale del corazón en esos momentos en los que la creatividad fluye libre. Se produce, entonces, la fusión, la mezcla, y puede escucharse lo mismo el canto lírico que el sonar de los cueros de la rumba; o el repentismo joven en diálogo con el lenguaje sonoro de las manos de un Maestro de Juventudes sobre el teclado del piano.
Una vez más acudieron al Jazz Plaza quienes salieron de las aulas de las escuelas de arte cubanas y hacen historia llevando nuestra música a encumbrados escenarios por el mundo, y también quienes aún estudian en ellas.
La Orquesta Sinfónica Juvenil de Cuba, la Jazz Band del Conservatorio Amadeo Roldán, las orquestas de cuerdas de diferentes provincias del país y la nueva generación de los Muñequitos de Matanzas, dieron muestra de la calidad de la enseñanza artística de nuestro país –tal y como sucedió en muchos otros escenarios– en un concertazo junto a Frank Fernández.
No son famosos, ni talentos para el futuro, son los talentos del presente.














