Cuando el equipo con el nombre de la provincia de Matanzas logró su único título hasta ahora en Series Nacionales –allá por la contienda 59– uno de los héroes indiscutibles resultó el refuerzo espirituano Yamichel Pérez, quien disfrutó la mejor temporada de su carrera. Su mano izquierda, tanto en función de abridor como de relevista, dibujaba con la pelota piruetas indescifrables para los bateadores rivales.
Poco tiempo después, cambió definitivamente las aguas del Yayabo por las del Yumurí, y seis años más tarde dirige todo su esfuerzo a devolverle el título a los Cocodrilos. Tras dejar sin anotaciones en seis entradas a los Leones, para colocar la semifinal 2-0, le ofreció declaraciones al colega Diego Riera.
«Cuando enfrentamos a Industriales no queremos confiarnos, porque nos puede costar; salimos lo más agresivo posible y jugamos como un verdadero equipo para lograr la victoria».
Acerca de algunos conatos de rebelión azul, sofocados en la primera, cuarta y quinta entradas, confesó: «hemos tenido muchas paradas por el calendario y no logramos establecer la secuencia de lanzar cada cinco o seis días, por eso perdí un poco el comando.
«En algunos innings me complico porque a veces no analizo bien a los bateadores cuando pasan por segunda o tercera vez en el lineup, pero mientras avanza el choque me voy sintiendo mejor».
Sobre la abundancia del apoyo ofrecido por el bateo yumurino, en contraste con otras jornadas, expresó: «el conjunto está bien a la ofensiva, produjo y aprovechó los errores del contrario. El mayor o menor respaldo de mis compañeros cambia según el momento».
En el primer duelo de esta serie llegó a levantarse para calentar con la opción de entrar de relevo, le señaló Riera. Así le respondió: «estoy preparado para venir en el rol que haga falta. Me pongo impaciente, la ansiedad me afecta un poco, aunque siempre estoy listo para la pelea».











