Cada pieza es un universo singular, entre colores y texturas. Vasos, copas, teteras, platos y estatuillas reciben a los visitantes, que observan y toman fotos de una tradición milenaria que recorrió medio mundo para contar sus historias de simbolismos y policromías.
En el salón, las obras crean un universo valioso por su historia y por la excelencia en su realización. Son 50 piezas que dan vida a la exposición «Susurros de arcilla: porcelanas chinas en el alma cubana», inaugurada el pasado jueves en el Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD).
La muestra forma parte de la celebración del Año Nuevo Chino, o Fiesta de la Primavera, en Cuba. Es una actividad que ya resulta tradicional en el marco de estos festejos y vuelve a sorprender gratamente por su capacidad de mostrar significativos exponentes de la extensa colección del MNAD.
«Sirva este recuento histórico y artístico para mostrar al mundo los grandes valores de la colección de arte chino en nuestro país, para estrechar aún más los vínculos entre nuestras naciones y celebrar juntos la Fiesta de la Primavera», afirmó en la inauguración, Sonia Pérez Mojena, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba.
Por su parte, Hua Xin, embajador de la República Popular China en Cuba, destacó el valor de la exposición. La porcelana del gigante asiático, dijo, es fruto del esfuerzo y la creatividad del pueblo trabajador de China, y viajó a través de la Ruta de la Seda hasta tierras lejanas, «convirtiéndose en uno de los primeros productos de alcance mundial y en un mensajero cultural de gran influencia».
Además, el diplomático destacó la relación entre la porcelana y la Fiesta de la Primavera, como ejemplo de la continuidad de la civilización humana a lo largo de los siglos. Justamente por sus valores, esta celebración fue inscrita en 2024 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
¿Qué distingue a estos susurros…? Ante todo, ilustran «el devenir histórico de una de las expresiones artísticas más importantes de la humanidad», como afirma el catálogo de la muestra. En ella se puede apreciar la pieza más antigua de la colección del Museo, cuya realización se remonta a la dinastía Tang, entre los años 618 y 907.
Además, se exhiben obras de la dinastía Song del Sur, período comprendido entre 960 y 1279, así como de los siglos XVII, XVIII y XIX y ejemplos de las conocidas como «familias cubanas», producidas en la propia China.
Es un puente que vuelve a tenderse para acercar arte e historia en la ruta de las culturas de Cuba y China. La colección de porcelanas chinas del MNAD, con casi 3 000 piezas, «es el resultado de un largo proceso histórico que con el devenir de poco más de 400 años ha tenido en sus diversas etapas, actitudes diferentes para con el arte asiático», según explica Yosvanis Fornaris, director del MNAD y curador de la muestra, en las palabras del catálogo.
La exposición estará abierta hasta el próximo 25 de abril. Hasta entonces, desde la arcilla que les dio vida, las porcelanas susurrarán historias milenarias de un arte que continúa estableciendo diálogos entre tradiciones históricas y el presente.












