La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) destacó que, además del impacto inmediato en turismo y comercio, el desafío es profesionalizar la organización de los carnavales y articular esfuerzos público-privados para convertir esta tradición en un motor de desarrollo sostenible a largo plazo.
Los carnavales 2026 podrían dejar una derrama económica superior a los 300 millones de dólares en todo el país, de acuerdo con cifras destacadas por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) en su columna La Voz de Apede difundido este domingo 15 de febrero.
El gremio empresarial subraya que, más allá de la celebración cultural, la festividad representa uno de los mayores movimientos comerciales y turísticos del año.
Según lo expuesto en la columna, solo el denominado Carnaval de la City proyecta un impacto cercano a los 35 millones de dólares, superando los 30 millones registrados el año pasado.
Mientras que en el interior del país, destinos tradicionales como Las Tablas, Chitré y Penonomé anticipan ocupaciones hoteleras de entre 90% y 100%.
Igualmente, se destaca que en la capital los hoteles podrían alcanzar entre 60% y 80%, con reservas efectivas que ya rondan el 50%.
Apede señala que el efecto multiplicador abarca restaurantes, transporte, comercio minorista, confección de vestuarios, producción artística, logística, seguridad y contratación temporal de personal, impactando de forma directa e indirecta a miles de familias panameñas.
En la columna, la presidenta del gremio, Giulia De Sanctis, afirmó que el país tiene condiciones para proyectar sus carnavales como un activo estratégico. “Panamá cuenta con tradiciones vibrantes, talento creativo, ubicación estratégica y una plataforma logística que facilita la llegada de turistas. Apostar por lo nuestro, con organización y visión, es también apostar por el crecimiento económico”, expresó.
“Panamá tiene el potencial de llevar sus carnavales a otro nivel, como lo han hecho países como Brasil o ciudades emblemáticas como Venecia, que transformaron sus celebraciones en verdaderas marcas país, capaces de atraer visitantes del mundo entero y generar valor sostenido», resaltó.
De Sanctis advirtió que el reto es transformar la identidad cultural en desarrollo sostenible. “No se trata de mercantilizar la cultura, sino de gestionarla con visión estratégica, de forma que la tradición se preserve y, al mismo tiempo, se convierta en una oportunidad real de crecimiento para las comunidades y para el país”, sostuvo.
La dirigente empresarial también enfatizó la necesidad de profesionalizar la planificación de estas festividades. “Convertir los carnavales en una verdadera marca país requiere coordinación público-privada, reglas claras, promoción internacional y, sobre todo, una visión de largo plazo”, indicó.
Para Apede, los carnavales representan no solo identidad e integración social, sino una oportunidad concreta para dinamizar la economía nacional en un contexto de retos fiscales y desaceleración. El gremio reafirmó su compromiso de impulsar iniciativas que articulen tradición, empresa e innovación bajo criterios de sostenibilidad y planificación de largo plazo.











