El Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (CONVIASA, S. A.) suspendió temporalmente de sus líneas aéreas hacia Nicaragua luego de que el régimen sandinista en Managua restablecería algunas restricciones migratorias para ciudadanos cubanos.
Así lo anunció la entidad el 10 de febrero luego de que el Ministerio del Interior (MININT) de Nicaragua una vez más empezase a requerir que todos los ciudadanos cubanos que entren a territorio nicaragüense tramiten su visado.
CONVIASA informó que la ruta afectada fue la que va de Caracas a La Habana y de esta a Managua, ya que el cambio afectó los itinerarios ya establecidos. En consecuencia, los vuelos previstos para esta ruta entre el 10 y el 19 de febrero fueron reprogramados.
Estos vuelos sólo conectarán Caracas con La Habana hasta que el enlace Caracas-Managua se restaure el 19 de febrero. CONVIASA no anunció un plazo para la reanudación de vuelos en la ruta Caracas-La Habana-Managua.
El trasfondo político
La dictadura sandinista había revocado el requisito de visado a ciudadanos cubanos como forma de ejercer presión a los Estados Unidos durante la administración del presidente Joseph Biden, cuya laxa política migratoria ocasionó una crisis en la frontera sur de ese país. Esta crisis contribuyó a la victoria del actual presidente, Donald Trump, en las elecciones de 2024.
Trump llegó al poder con la promesa de deportar a millones de migrantes y, además, buscar retribución contra países que promovieron flujos migratorios hacia Estados Unidos. Pero la influencia estadounidense que probablemente llevó a esta decisión apunta más a una estrategia de presión contra la dictadura castrista de Cuba.
Tras la captura del dictador venezolano, Nicolás Maduro, el régimen de Cuba perdió uno de sus principales patrocinadores de combustible y otras formas de cooperación a nivel internacional. Esto ha llevado a la activación de un régimen especial limitando severamente la actividad económica y de la administración pública con el fin de racionar combustible.
La isla encara ahora apagones constantes y ha suspendido en gran medida el sistema de transporte público. Ahora es incapaz de reabastecer a los aviones que llegan, el sistema de salud opera en capacidad limitada y todos los trabajadores públicos (62-68% de la fuerza laboral cubana) tienen jornadas reducidas.
Esta situación fue propiciada por una orden ejecutiva firmada por Trump que declaró una emergencia de cara a la isla, un bastión para los rivales geopolíticos de Estados Unidos en la región y que ahora Trump formalmente designó como una amenaza para la seguridad nacional, amenazando con aranceles a cualquier país que proporcione petróleo a la dictadura cubana.











